23 marzo 2008

Acta Pilati


Uno de los personajes más controvertidos de la Historia Sagrada, y aún de la Historia, es el prefecto romano, y no procurador, como con frecuencia se le presenta, de las tierras de Judea, adscritas a la provincia romana de Siria, de nombre Poncio Pilatos, nacido en Astorga, (Astúrica, España), hijo de uno de los generales romanos que estuvieron por estos lares nuestros luchando contra los cántabros y los astures.


Se sabe que era español por las inscripciones de una lápida hallada en Jerusalem, donde se cita a su padre, y se habla sobre el nacimiento de Poncio cuando este general romano vivía en España. Tenían una villa en la actual Astorga, entonces Astúrica.

Es controvertido porque unos lo presentan como santo y otros, la mayoría, como villano.
Como villano porque se le hace responsable directo de la muerte de Jesús, llamado "El Cristo", entre otras cosas.

Efectivamente, Poncio Pilatos tuvo dos "encontronazos" en su gobierno que le costaron un buen disgusto: La condena y ejecución de Jesús, a quien se le acusó de declararse Hijo de Dios, y Rey de los judíos, entre otras abominaciones, según sus acusadores.

El otro encontronazo, y éste decisivo para su futuro, fue con un pseudoprofeta, que costó un baño de sangre y el fin de la carrera política de Poncio.

Pero para algunos es un santo. Para la Iglesa ortodoxa, Poncio es San Poncio Pilatos, pues afirman que después de todo lo ocurrido con Jesús, se dió cuenta de que cuanto decían de este hombre era verdad, es decir, que era el Hijo de Dios, se arrepintió de corazón y llevó una vida de santidad ejemplarizante, convirtiéndose en santo al morir.

De igual forma se considera santa a su esposa, Santa Claudia Prócula, por su intercesión a favor de Jesús ante Pilato, pidiéndole que no se mezclase en ese asunto de su condena y muerte, dado que había tenido unos sueños inquietantes sobre todo éllo.

Los días en que se celebran a estos dos "santos" son el 25 de junio para Poncio y el 25 de octubre para Claudia Prócula.

Históricamente se habla muy poco, por no decir casi nada, sobre la vida y hechos de Jesús el Cristo, por lo que muchos dudan de su existencia real, pero algo hay sobre este personaje, si bien es muy poco, de fuentes no religiosas. Entre estas fuentes que citan a Jesucristo, tenemos las referencias hechas en los Anales de Tácito, (15, 44,3), donde se afirma que Jesucristo fue ejecutado por Pilatos.

¿Fue Poncio Pilatos un hombre malo y despreciable?. ¿Fue, por el contrario, un ser normal, lo suficientemente justo como para ser considerado una buena persona?.

Poncio Pilatos, prefecto romano en Judea, gobernó durante el reinado del emperador Tiberio, (14 a 37 d. C.), siendo un personaje que despertó las iras y los odios de los judíos por su comportamiento que difería de lo que habían prometido, (y generalmente respetaban) los romanos sobre las creencias y costumbres del pueblo conquistado.

Las leyes judías, leyes que como sabemos eran de carácter religioso, prohibían las imágenes, (Exodo, 20, 4-7), y a Poncio se le ocurrió introducir las esfinges del emperador, esfinges que estaban en las insignias militares, y que fueron colocadas en el palacio de Herodes y en la Torre Antonia, que estaba situada en las inmediaciones del Templo. Se trataba de estandartes con el César divinizado.

Hasta cinco días estuvieron los judíos manifestando su cólera, hasta que Poncio no tuvo más remedio que ceder y retirar las imágenes a Cesarea Marítima, pues los judíos preferían ofrecer su cuello para que los degollasen, antes de permitir esa falta de respeto a sus leyes y creencias, que nadie hasta entonces había ofendido.

También fue Poncio el artífice de la idea de construir un acueducto para la ciudad de Jerusalem, que estaba muy necesitada de agua, utilizando para éllo nada menos que el dinero del Templo, algo que no era suyo, evidentemente, aunque tal vez él juzgase que si el agua era para Jerusalem, que fuese Jerusalem quien corriese con los gastos.

Nueva manifestación y graves altercados con muertos y heridos.

Si a todo lo anterior sumamos un tremendo desprecio hacia los judíos, su raza y sus costumbres y que además, entre sus competencias figuraba la de recaudar tributos e impuestos para proveer a las necesidades de la provincia y del Imperio, pues nos podemos imaginar las simpatías que el pueblo judío sentía hacia el prefecto.

¿Cómo era realmente este hombre que tuvo, al parecer, la enorme responsabilidad de juzgar y condenar a Jesús, llamado El Cristo, a quien el mismo prefecto consideraba un hombre justo en el cual no hallaba falta alguna?.


El verdadero carácter y la personalidad de este prefecto se ven claramante reflejados durante los sucesos que dieron lugar al proceso y ejecución de Jesús el Cristo. Después de que el nazareno fuese apresado por los guardias del templo y llevado ante Caifás, éste se propuso acabar con su vida.


Y la vida de ese hombre fue puesta en manos de Poncio Pilatos, a través de un juicio bastante peculiar, donde se iba a decidir qué se hacía contra quien se había atrevido a desafiar la autoridad del Sanedrín.

El juicio se iba a celebrar ese día, 14 de Nisán. Un mal día, con un viento bastante molesto y frío y una fina lluvia persistente, que daba un aspecto triste y melancólico a la ciudad.

Por las callejuelas de Jerusalem los ánimos andaban revueltos, pese a lo temprano de la hora. La lluvia iba formando pequeños arroyos de agua sucia serpenteantes.

A Jesús el Cristo hacía mucho tiempo que los sacerdotes, miembros del Sanedrín, capitaneados por Caifás, también llamado Cayafás, deseaban acabar con él. Pero el Sanedrín no tenía competencias jurídicas en nada que fuesen asuntos de carácter civil. El problema además se agravaba si actuaban contra él, pues podrían originar un levantamiento de los muchos seguidores que tenía este personaje que se presentaba asi mismo como Mesías, insultaba a los sacerdotes y a quien consideraban un blasfemo que merecía la muerte.

Pero ya que éllos no podían aplicar la pena de muerte, pensaron en pasar el problema a la autoridad romana. Que Roma cargara con las culpas de la ejecución.

Salieron los sacerdotes con sus turbantes y sus tiaras, muy engolados. Detrás de éllos iba José Caifás, el Sumo Sacerdote, de la secta de los Saduceos.

Acompañado de algunos sanedritas se dirigieron, solemnemente, hacia la fortaleza de los romanos.

Jesús iba escoltado por varios guardias, que se abrían paso entre la multitud a golpes y con grandes gritos. Nadie parecía preocuparse por la lluvia.

Pese a ser muy temprano, la voz había corrido por toda la ciudad como la pólvora. Habían prendido a Barrabás, Gestas, Dimas y ahora a Jesús, el Nazareno. Se trataba de una redada contra sediciosos.

Todos querían asistir al juicio, temerosos algunos de que si Poncio aplicaba torturas a los detenidos, y éstos hablaban, media ciudad iría a parar a los fosos de la Torre Antonia, acusados de actividades antirromanas.

El cortejo llegó ante la fortaleza romana, fuertemente escoltada por los auxiliares que pertenecían a la guarnición de la Torre Antonia. La guarnición principal se hallaba en Cesarea Marítima.
Pilatos disponía de unos cinco mil soldados: un regimiento de Caballería y cinco cohortes de Infantería.

-"¡Alto!. ¿Quiénes sois y que queréis?".

Los representantes del Sanedrín se identificaron y advirtieron al soldado que traían a un preso para ser juzgado, previo acuerdo con el prefecto romano, con quien se había formalizado su presencia a horas muy tempranas.

Como era víspera del Gran Sábado de Pascua, los sacerdotes no podían entrar en la fortaleza romana, por lo que pidieron que Poncio saliera y les atendiera en las escalinatas de entrada.
Una vez ante Poncio Pilatos, los sacerdotes le explicaron los motivos por los que deseaban que fuese juzgado y condenado el nazareno.

Así pues, acusaron a Jesús no sólo de blasfemia, que era lo que a éllos les importaba realmente, pero que a una autoridad romana le importaba muy poco, sino de algo que sí merecía la atención de un prefecto como Poncio Pilatos: de rebelión contra Roma.

Sin embargo Pilatos no tragó el anzuelo, y enseguida se dio cuenta de que este hombre no era culpable.

- "Hemos hallado a éste clamando que es Cristo Rey, alborotando al pueblo, prohibiendo que se paguen los impuestos al César. Es un peligro para nosotros y para Roma".

Pilatos dió una vuelta en torno al prisionero, y le preguntó:

- "¿Eres tú el Rey de los judíos?".

Jesús le miró a los ojos y Pilatos sintió un escalofrío. La contestación fue muy corta y clara:

-"Tú lo has dicho".

Poncio tenía claro que el problema era tan sólo religioso, y que no tenía ante sí a un enemigo de Roma, por lo que les dijo a los acusadores:

- "En verdad que yo no veo en este hombre delito alguno. Este hombre es inocente de culpa alguna".

Protestaron los del Sanedrín, diciendo que alborotaba a las masas desde Galilea hasta Jerusalem.
Cuando Poncio supo que era galileo, de la jurisdicción de Herodes Antipas, que estaba esos días en Jerusalem, se lo envió para que fuera él quien le juzgase, quitándose el problema de encima.
En estos detalles se ve una de las facetas de Pilatos, es decir, la cobardía, pues no enfrentaba el problema directamente, con su autoridad, sino que se lo endosaba a otra persona.

Herodes se alegró mucho de ver a Jesús, pues hacía mucho tiempo que deseaba hablar con quien se decía que era el Mesías. Estaba deseoso de oirle y de presenciar alguno de sus prodigios, de los que tanto se comentaba, pero pese a que le realizó muchas preguntas, Jesús se limitó a guardar un silencio absoluto.

Visto que no iba a sacar nada de la situación, Herodes, enojado, decidió vestir a Jesús con una vestimenta lujosa, y después de despreciarle y burlarse de él, lo remitió nuevamente a Pilatos.

Este les dijo a los acusadores:

- "Me habéis traído hasta aquí a este hombre, a quien acusáis de alborotador, y de ser enemigo de Roma. Sin embargo, yo no hallo en él delito alguno que merezca la muerte, tal como me pedís. Tampoco lo ha encontrado el rey Herodes, pues me lo remite de nuevo, sin condena alguna. Así pues, será mejor dejar este enojoso asunto de una vez".

Se produjo un alboroto tremendo, que obligó al prefecto a imponer orden. Todos gritaban que se le condenase, y Pilatos que llegó a asustarse ante las fuertes protestas formó, entonces, un tribunal para juzgar al nazareno. No quería propiciar un levantamiento de la multitud.

Mientras tanto, esa multitud se agolpaba, cada vez en mayor número, frente a las escalinatas de la fortaleza, deseosos de asistir al espectáculo que se avecinaba, temerosos unos y burlones otros.

Arriba, en lo alto de la torre Antonia, las banderas amarillas y negras de Roma chorreaban, empapadas, el agua de la lluvia.


No todos los investigadores y estudiosos de los temas bíblicos y religiosos están de acuerdo en la inocencia de Jesús el nazareno. Son muchos los que consideran que era un guerrillero zelote, por lo que la acusación de sedición, de rebelión contra Roma, estaba justificada.


¿Hay pues una manipulación posterior a la desaparición de este hombre, una vez que su intentona política se considera fracasada, borrando toda intencionalidad en ese sentido?.

La mayoría de los discípulos de Jesús eran zelotes, (fanáticos), una facción de guerrilleros, que luchaban contra el poder de Roma.

Eran zelotes entre otros, Simón el Zelote, Simón Pedro "la Bar-jona", Santiago y Juan, "hijos del trueno" y Judas Iscariote o "sicario".

La manera en que Jesús entró en Jerusalem, aclamado con el grito de ¡Hosanna!, es justamente la de un judío que reclama el trono.

Son muchas las cosas que no están claras en la vida y milagros de Jesús el Cristo.

El proceso a Jesús fue extrañamente muy rápido.

Lo trajeron a las seis de la mañana, y a las nueve ya estaba crucificado.

De todas formas, no debemos fiarnos en las cifras que se dan en las Escrituras Sagradas, pues suelen ser simbólicas como podría ocurrir en este caso: lo traen a las seis, tres horas despues se le ejecuta, pasan otras tres horas y se producen unas tinieblas que cubren el cielo, y tres horas más tarde fallece.

No creo que todo se desarrollase tan rápidamente, pues hay que contar que cuando traen a Jesús por primera vez ante Pilatos, éste lo remite a Herodes Antipas, que lo interroga, y posteriormente vuelven a traerlo ante Pilatos. Todo éso lleva un tiempo, que unido al juicio o interrogatorio, y a la tortura y azotes, llevaría algo más de tres horas.

Algunas personas consideran que si Jesús se hubiera alejado de las acusaciones que se le hicieron seguramente no habría sido condenado. Pero cometió una falta que se castigaba con la muerte: el comportamiento terco, que se consideraba como rebeldía, frente al prefecto, y por tanto ante el César.

La contumacia, la terquedad, el encerrase en sí mismo, llevaron a Jesús a la muerte por crucifixión. Hubiera sido suficiente con un castigo corporal más pequeño, como los azotes, pero es que el nazareno persistió en su terquedad durante los azotes, la tortura y el escarnio.

De los simpatizantes de los movimientos judíos se da la versión totalmente contraria sobre los hechos que estamos comentando, pues dicen que fueron los romanos, es decir Poncio Pilatos, quien ordenó arrestar a Jesús, por ser un guerrillero zelote, y una vez condenado y ejecutado, se hizo ver que todo había sido una obra de los sacerdotes judíos.

¿Cuál es la verdad entre tantas versiones diferentes?.

En el proceso a Jesús, no hubo ningún defensor. Sólo se considera, por algunas personas, algo parecido a una defensa las palabras e intercesión de Claudia Prócula ante su marido Pilatos, cuando le insistió en que no se mezclase en los asuntos de aquél hombre, del nazareno, pues llevaba varios días teniendo unos sueños inquietantes que le producían fuertes dolores físicos, relacionados con lo que estaba sucediendo.

En la versión en que se dice que fueron los judíos los que entregaron a Jesús se dice que Poncio Pilatos intentó salvarlo dando a elegir al pueblo entre él o Barrabás. El pueblo prefirió, al parecer, a Barrabás.

Harto de todo aquéllo, Pilatos entregó a Jesús a los soldados para que lo azotasen, y se lavó las manos, desentendiéndose del asunto.

- "Inocente soy de la sangre de este justo".

La respuesta de los judíos se dice que fue:

- "¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!".

Y mientras los guardias se llevaban a Jesús para ser azotado, Barrabás era puesto en libertad.
Si los hechos ocurrieron tal y como nos los narran los Evangelios, asombra ver hasta dónde puede llegar el fanatismo religioso.


Tenemos pues a Pilatos que condena a Jesús por el cargo de "lesa maiestas", temeroso de las amenazas de los sacerdotes del Sanedrín, que le advirtieron que de no condenarlo le presentarían a él mismo como cómplice del reo, y por tanto culpable del mismo delito, lo que traería consigo la ruina de su carrera política y con toda seguridad la pena de muerte. Eran palabras mayores, que acobardaron aún más al prefecto.


Esto se lo hizo saber Poncio a su esposa Claudia Prócula, y ése parece ser el motivo por el cual siguió adelante con el proceso, hasta desembocar en la crucifixión del acusado.

Por otra parte, la crucifixión se empleaba con esclavos, desertores militares y gente armada, como bandidos, guerrilleros, etc. como castigo ejemplar y extremadamente cruel.

¿Se incluía al nazareno entre ese tipo de delincuentes?

Muchos son quienes se inclinan por considerar a Jesús un guerrillero zelote, y por tanto, la condena emitida por Poncio Pilatos contra Jesús era por considerarlo sedicioso, perteneciente a un grupo que tenía como finalidad llegar a dar en su momento un golpe de mano en Jerusalém, y alzarse con el poder.

La forma en que se ejecutaba a los pertenecientes a bandas armadas era en la hoguera, en el circo contra las fieras o en la crucifixión.

En diversos momentos se habla de tenencia de armas entre los discípulos de Jesús, como ocurre durante el prendimiento, en que Pedro ataca a un soldado con su espada, si bien Jesús le recrimina por éllo.

En general se dice que todos éllos pertenecían a un movimiento de liberación contra el poder de Roma.

Otra cosa es si el nazareno pertenecía a ese movimiento zelote, o sólo se hacía acompañar por éllos, pero si se aplica lo de "díme con quién andas y te diré quién eres", es muy sospechoso todo ésto.

La idea que se tenía en Judea en aquellos tiempos sobre lo que era un mesías era más militar que espiritual, muy diferente a lo que se nos presenta hoy día.

Confieso que, aunque muchos no tienen dudas, yo no tengo muy claro el papel mesiánico de Jesús. No tengo claro si era un papel religioso, político o una mezcla de los dos. Y con la disparidad de opiniones, la escasísima documentación, la manipulación de la información, etc. creo que nunca llegaré a tener la cosa clara. Para las personas religiosas con la fé les basta, pero la fé es el camino más corto para caer en el error.

Quien sí tenía claro quién era Jesús era el propio Poncio Pilatos. Contemporáneos ambos, y siendo Poncio el prefecto de Judea, es evidente que si el nazareno y sus discípulos eran una banda de sediciosos, él lo sabría. Si Jesús no era un guerrillero, la responsablidad de Poncio, entonces, era tremenda, ética y moralmente hablando..

Sí, efectivamente él consideraba que era un hombre justo el que iba a crucificar, entonces no es de extrañar el final que tuvo Pilatos, aunque en ésto, como en todo, hay diferentes versiones.
Si fue realmente un guerrillero, la construcción del Jesús pacífico, el que ha llegado hasta nosotros, sería una creación posterior a su muerte de una figura que pudiera ser aceptable en el Imperio Romano, donde se fue expandiendo el Cristianismo, donde un sedicioso crucificado no sería muy bien visto, lógicamente. ¿Fue Jesús, como sostienen muchos investigadores, "suavizado" y divinizado por San Pablo?.

Jesús el nazareno, también llamado El Cristo, es para centenares de millones de personas el Hijo de Dios, e incluso Dios mismo, el personaje que ha cambiado el curso de la historia de la Humanidad. Habría que preguntarse, como lo hizo Pilatos: "¿Qué es la Verdad?.

Para Pilatos, que hace esta pregunta, pero se vuelve sin esperar respuesta, la Verdad se la crea cada uno a su manera. Existen tantas verdades como seres humanos hay sobre la faz de la Tierra.

Sea como fuere, el proceso y posterior ajusticiamiento del nazareno constituyó un contratiempo para el prefecto, pues se granjeó el acrecentamiento del odio que los judíos ya le tenían. Debemos tener en cuenta que, excepto los sacerdotes, en Judea todos odiaban a los romanos. Una cuenta más en el haber de Pilatos, pero no iba a ser la última.


Se dice que el desencadenante del juicio y ajusticiamiento llevado a cabo por Pilatos contra Jesús, a instancias de los sacerdotes del Sanedrín se produjo por el fanatismo religoso y la envidia de estos sacerdotes.


Sin embargo no creo yo que fuese realmente el fanatismo religioso quien produjo este juicio y ejecución, pues tanto Caifás como sus adláteres habían sido colocados en sus puestos de dirigentes sociales y religiosos de los judíos de acuerdo con las autoridades romanas, y ese puesto se veía en peligro si Jesús fuese un guerrillero que estuviese dispuesto a derrocarlos a éllos y a los romanos. Ese era realmente el temor y la causa de todo ésto, y lo que confirmaría que el nazareno era un guerrillero perteneciente a los zelotes.

El fanatismo se produce ante el paroxismo al que se llega cuando uno cree y vive intensamente una idea o una creencia. Por tanto, fanático era Jesús y sus compañeros de lucha, (de hecho zelote significa celoso, fanático), capaces de matar y morir por sus ideas, pero no Caifás ni los escribas y fariseos, que no creían más que en el lujo, el poder y la buena vida.

En cuanto a Poncio Pilatos, el prefecto se metió, de manera definitiva, en problemas con el feo

asunto del Pseudoprofeta.

Estaba claro que todos los mesías iban a complicarle la vida, hasta que se truncara su carrera política e incluso su propia vida.

Y en aquellos tiempos, los mesías aparecían y desaparecían como los piojos.

En Samaria andaba predicando, en el año 35 de nuestra era, a quien quería oirle, un supuesto profeta, quien aseguraba que sabía el lugar donde muchos siglos atrás el Patriarca Moisés había enterrado unos vasos sagrados, de los cuales se hablaba, pero nadie sabía dónde se habían ocultado.

Tal anuncio convocó a una numerosa cantidad de personas, que armaron un gran escándalo cuando el pseudoprofeta no fue capaz de indicar dónde se hallaban esos vasos sagrados, tal como él mismo había afirmado y hasta Pilatos llegó la noticia de lo que estaba ocurriendo en aquel lugar, cerca del monte Gerizim.

El prefecto estaba más que harto de los judíos, de sus mesías y profetas y de su costumbre de complicarle su gobierno.

Además, el Pseudoprofeta hizo un llamamiento a las armas contra los romanos, aprovechando que "se acercaban los tiempos mesiánicos".

Y Poncio, de quien se dice que era duro, cruel, ambicioso, tirano, despreciativo de los judíos, decidió de inmediato enviar tropas a la zona, con el objetivo de acabar con aquella manifestación de forma violenta y que sirviera de escarmiento de una vez por todas.

Hubo una gran matanza, y la sangre corrió a borbotones. La intervención llegó a tal grado de brutalidad que el Consejo Samaritano realizó una queja al recién nombrado legado de la provincia de Siria, llamado Lucio Vitelio, pidiendo justicia..

Este había oído muchas protestas contra el prefecto y estaba harto. Decidió acabar con el problema de una vez, por lo que destituyó de su puesto a Poncio Pilatos y le ordenó presentarse en Roma para ser juzgado por el emperador Tiberio.

Tiberio falleció el 17 de marzo del año 37, cuando Pilatos iba en camino, y Pilatos ya no regresaría nunca más a Judea. Generalmente, las personas que eran designadas para ocupar un deteminado cargo dejaban sus funciones y pasaban al llamado estado civil si no eran renovados en su función.


Y Caligula no renovó en el cargo a Poncio.

A partir de este momento no se sabe nada más del que fue prefecto de Judea, en la provincia romana de Siria, Poncio Pilatos.

Lucio Vitelio aprovechó una visita realizada a Jerusalém para destituir al Sumo Sacerdote Caifás, pues los judíos estaban muy molestos con él por la muerte de Jesús, y Lucio no quería más problemas, por lo que decidió cortar por lo sano.

Así pues, los dos protagonistas principales de la muerte del que se hacía llamar el Mesías, pagaron caro lo que habían realizado, aunque peor suerte le cupo a Pilatos.

Los apóstoles o discípulos de Jesús aprovecharon esta destitución de Caifás para mostrarse cada vez más abiertamente, hasta que llegaron a predicar en público y a enfrentarse abiertamente con los miembros del Sanedrín.

Posteriormente apareció en escena un personaje llamado Saulo de Tarso, que fue visto como un gran apoyo por los sacerdotes en su lucha contra los llamados nazoreos o nazarenos, destacándose como un feroz persecutor de esos primeros cristianos. Pero ésta es ya otra historia.

Mientras, y dentro ya de la leyenda, el emperador Calígula desterró a Poncio Pilatos a las Galias, donde acabó su vida. Hay quien dice que se suicidó por no soportar el conflicto interno que padecía por causa de la muerte del nazareno, episodio que le persiguió durante el resto de su vida, consciente de la gravedad de lo que había hecho.

Sin embargo, en algunas iglesias cristianas orientales se afirma que se arrepintió de sus actos y llevó una vida de santidad, por lo que se le considera santo. Esto a mi me suena a un arreglo moralizante, ejemplarizante, más que a un hecho real. El "malo" se arrepiente y llega a ser santo. Ocurre muchas veces en este tipo de historias y leyendas.

De Claudia Prócula, su esposa, se dice que se convirtió al Cristianismo, y que fue una ferviente propagadora de esta nueva Fé. La misma idea moralizante.

Pero como hemos dicho, ésto es ya pura leyenda.

De todo este relato, nos preguntamos, como se preguntó Pilatos: "¿Cuál es la Verdad?".

NOTAS Y REFERENCIAS:

Nota : ACTA PILATI, cuyo título he "robado" yo para este trabajo, significa "Los Hechos de Pilatos".


Algunos afirman que era una obra escrita por el propio prefecto, pero éso nunca ha llegado a demostrarse. El original en lengua hebrea se atribuye a Nicodemo, por lo que se le llama "El Evangelio de Nicodemo" desde la época medieval.

Nació de las actas oficiales que se conservaban en el Pretorio de Jerusalén.

- Referencias: Aqui.

- Diccionario bíblico griego, para "zelote": Aqui.


- Evangelios sinópticos.

Articulo realizado y enviado por Angel Rodríguez. Miembro y colaborador del Blog y la Lista Universo Prohibido.


Pagina y blog de Angel.

- Pagina: Aqui.


- Blog: Aqui.

1 Comments:

At 01 noviembre, 2016 20:21, Anonymous Anónimo said...

Deberias documentarse un poco y no dar por sentado ciertas afirmaciones. Es un texto de principiante con grandes errores históricos y ortograficos

 

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