06 enero 2008

Virgin Galactic ofrecerá vuelos desde el Ártico para contemplar de cerca las auroras boreales

Richard Branson anuncia vuelos para contemplar uno de los fenómenos astronómicos más extraños y hermosos del planeta.

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La filial espacial de la compañía –Virgin Galactic– viene anunciando desde hace años un servicio de vuelos turísticos al espacio en una fecha que ahora se sitúa en la primavera de 2010. Hasta ahora se había situado su origen en el primer puerto espacial privado, cuya construcción en Nuevo México ya se le ha encargado al estudio de arquitectos de Norman Foster. Lo novedoso es la puesta en marcha de vuelos desde la base ártica de Esrange (Suecia).

Quienes elijan esta opción gozarán del plus que supone volar al corazón de una aurora boreal y contemplar de cerca los brillos verdosos de este extraño fenómeno, que brota en las noches del ártico sobre todo en otoño y en primavera. La idea nació de la mente de Will Whitehorn, presidente de Virgin Galactic, que según el diario The Guardian dijo en una reunión de la empresa: «¿Por qué no volar hacia el corazón de las auroras boreales?».

Los científicos de Esrange nunca lo habían hecho. Desde su creación en los años 60, la base sueca ha enviado cientos de cohetes y satélites al espacio, pero nunca se les ha ocurrido instalar en ellos una cámara, puesto que la vista carece por completo de interés científico. Ahora, a propuesta de Virgin, han indagado en el fenómeno para averiguar si las partículas solares que provocan la aurora pueden provocar algún accidente. El director de la base, Olle Norberg, asegura que no hay ningún problema: «Hemos hecho estudios de la radiación y dicen que es completamente seguro».

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La base de Esrange está dentro del Círculo Polar, pero tiene buenas conexiones aéreas. A 45 kilómetros al Norte está el aeropuerto de Kiruna, al que llegan vuelos desde Londres y desde diversas ciudades suecas. Kiruna es además un interesante centro turístico. El visitante puede practicar una amplia gama de deportes de nieve y pasar la noche, entre noviembre y abril, en el primer hotel de hielo del mundo, creado en esta ciudad laponia en 1990.

En cuanto al viaje, se desarrollará en la llamada SpaceShipTwo y no durará más de 120 minutos. La nave se elevará levemente por encima del límite de la atmósfera, situado a 100 kilómetros por encima del nivel del mar. En la nave irán dos pilotos y seis personas más que podrán experimentar por unos minutos la ausencia de gravedad y contemplar la curvatura del planeta Tierra. La idea de Virgin es empezar con un vuelo a la semana y poco a poco ir aumentando la frecuencia hasta llegar a los dos vuelos diarios.

En los precios hay variedad. Los 100 primeros en volar serán los llamados fundadores de la compañía, que han pagado por adelantado unos 140.000 euros. Algo menos han aflojado otros 1.000 clientes (pioneros en la pomposa terminología de Virgin). A partir de ese momento, quien quiera contemplar los secretos del cielo ártico podrá hacerlo por alrededor de 30.000 euros. Según la propaganda de Virgin, sus precios son 100 veces menores que los que pagó a la agencia espacial rusa el primer turista cósmico, Dennis Tito.

En el vuelo inaugural irá, cómo no, el propio Branson con sus hijos y sus progenitores. A partir de entonces, personalidades como el propio responsable de Virgin Galactic, Will Whitehorn, o el académico James Lovelock (88 años), icono del movimiento ecologista y padre de la teoría de Gaia. Todos ellos –Lovelock y Branson ya lo han hecho– tendrán que someterse a un entrenamiento especial de tres días, antes de volar al espacio, en un centro de Pensilvania.

Fuente: Aqui.

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