02 diciembre 2008

LAS ECM (Experiencias Cercanas A La Muerte).

Las experiencias cercanas a la muerte o ECM (en inglés, near-death experiences, NDEs) son supuestas percepciones del entorno narradas por personas que han estado a punto de morir o que han pasado por una muerte clínica y han sobrevivido. Hay numerosos testimonios, sobre todo desde el desarrollo de las técnicas de resucitación cardiaca, y según algunas estadísticas, podrían suceder aproximadamente a una de cada cinco personas que superan una muerte clínica,Para algunas personas, la existencia de las ECM implicaría que cada ser humano está formado por un cuerpo físico y un ente inmaterial, y una conciencia o "alma" (tal y como afirman muchas religiones).. En cambio, algunos científicos opinan que estos fenómenos pueden explicarse como meras alucinaciones del propio cerebro.

Por otra parte, y en contraposición a lo que la ciencia creía hasta ahora, recientes investigaciones en el campo médico indican que las ECM no pueden explicarse como alucinaciones. Estos estudios sugieren que, de alguna forma distinta, la mente y conciencia pueden seguir activas después de que el cerebro haya dejado de funcionar,

Parámetros e interpretación de las ECM

¿Con cuánta frecuencia ocurre la experiencia? De cada cien personas, por ejemplo, que han estado clínicamente muertos, ¿cuántos de ellos suelen relatar posteriormente haber atravesado una ECM?

Las primeras investigaciones realizadas en este sentido sugerían que la cifra podría aproximarse al cuarenta por ciento (Ring, 1980; Sabom, 1982) y estas estimaciones se vieron confirmadas posteriormente por los resultados de una encuesta llevada a cabo por el Instituto Gallup (Gallup, 1982). Aunque la mayoría de las personas que han atravesado una experiencia cercana a la muerte no suelen recordar nada, lo cierto, sin embargo, es que los relatos de quienes sostienen haber permanecido conscientes de la experiencia son muy similares a la ECM prototípica que acabamos de describir. Existe también un número menor de personas que relatan experiencias muy particulares que parecen tener, por lo general, un carácter alucinatorio. Hay que señalar también, por último, a un pequeño porcentaje de individuos que afirman haber atravesado una experiencia negativa.

Otra cuestión que suele plantearse con cierta frecuencia consiste en determinar en qué medida la forma en la que se accede a la experiencia puede determinar su desarrollo. En términos generales, la respuesta es que, con independencia del modo en que la persona acceda a la ECM, una vez que ésta comienza a desarrollarse sigue invariablemente la pauta esencial que hemos descrito. Por otra parte, la investigación de los relatos sobre experiencias cercanas a la muerte referidas por suicidas también suelen acomodarse
al mismo prototipo.

Así pues, las variables situacionales no parecen influir significativamente en el curso de la experiencia , pero ¿acaso podemos decir lo mismo con respecto a las características personales?, o dicho de otro modo: ¿existen personas que se hallen más predispuestas a este tipo de experiencias debido al medio social en el que han crecido, a su personalidad, a sus creencias o incluso a un conocimiento previo de las ECM? Una vez más, los datos proporcionados por la investigación son suficientemente explícitos al respecto, ya que nos permiten concluir, sin ningún género de dudas, que los factores sociales e individuales parecen tener muy poca incidencia sobre el desarrollo de la ECM. En este sentido, las variables demográficas, el sexo, la raza, la clase social y la educación, por ejemplo, no parecen estar relacionadas con la incidencia y con el desarrollo de la ECM.

En el mismo sentido, podemos afirmar también que no parece existir un tipo particular de persona, es decir, que no existen cualidades psicológicas particulares que predispongan hacia la ECM. Así pues, los ateos y los agnósticos no son menos proclives a referir experiencias cercanas a la muerte que las personas religiosas, aunque las interpretaciones que aporten ambos grupos sobre la experiencia difieran, obviamente, entre sí. Por último, tampoco podemos afirmar que el conocimiento previo de este tipo de experiencias aumente la probabilidad de su ocurrencia.

Con respecto a la cuestión crucial de la universalidad de la ECM, nos vemos obligados a admitir que, lamentablemente, todavía existen muchas lagunas en este sentido. No obstante, parece que, a pesar de mostrar un cierto grado de variabilidad intercultural, las ECM presentan ciertas constantes universales (como la experiencia extra corporal, el pasaje a través del reino de la oscuridad hacia una zona iluminada por una luz brillante y el encuentro con seres «celestiales»).

Veamos, por último, el tema de la interpretación de la ECM. En este campo existe una verdadera plétora de teorías que muestran escasas coincidencias. Todas las interpretaciones, sin embargo, pueden agruparse en tres grandes categorías - y algunas de ellas no están circunscritas a un solo grupo - a las que denominaremos la teoría biológica, la teoría psicológica y la teoría trascendental.

La interpretación biológica tiende a ser reduccionista y contraria a la supervivencia después de la muerte mientras que las interpretaciones trascendentalistas, por su parte, suelen ser empíricamente no demostrables y se inclinan abiertamente en favor de la supervivencia post mortem. Obviamente, las interpretaciones psicológicas tienden, en muchos sentidos, a adoptar una posición intermedia entre las otras dos.

Tras una década de investigaciones en este campo, todavía no hemos podido formular una interpretación general que goce de una aceptación consensual. Por otra parte, tal como he tratado de demostrar recientemente (Ring, 1984), los problemas que suscita la interpretación son mucho más complejos de lo que la mayor parte de los teóricos parecen haber advertido.

El significado fundamental de la ECM no radica tanto en la fenomenología que se despliega durante la experiencia ni en las pautas que pueda adoptar como en sus efectos transformadores posteriores. Son precisamente estos efectos los que nos permiten vincular las ECM con ciertas tendencias evolutivas a
gran escala que parecen impeler a la humanidad hacia el siguiente estadio de su desarrollo colectivo. Pero para poder comprender adecuadamente la naturaleza de este vínculo convendrá explorar previamente el tipo de transformaciones que tienen lugar en la vida, la conducta y el carácter de quienes han atravesado una experiencia cercana a la muerte.

Los efectos transformadores de las ECM

El estudio de las experiencias cercanas a la muerte se ha centrado recientemente en los efectos posteriores de la ECM y nos ha revelado la existencia de una serie de consecuencias muy interesantes. En primer lugar, del mismo modo que la ECM parece ceñirse a una determinada pauta, los efectos que produce también parecen ajustarse a un determinado modelo.

En segundo lugar, las pautas de ese cambio tienden a ser tan positivas y tan concretas que es posible interpretarlo como el signo de un despertar generalizado de las capacidades potenciales superiores del ser humano. Para disponer de una sólida base de trabajo que nos permita apreciar mejor el posible sentido evolutivo de la ECM, comenzaremos revisando previamente los descubrimientos con los que he tropezado a lo largo de mi propia investigación (Ring, 1984).

Esta investigación analiza tres grandes categorías de efectos posteriores:


1) cambios en la imagen de uno mismo y en los valores personales;

2) cambios en la orientación religiosa o espiritual,

3), por último, cambios producidos en el ámbito psíquico.

Pero ¿cuál es, en definitiva, el retrato psicológico que podemos extraer de este estudio?

En primer lugar, en lo que respecta al dominio de los valores personales, la persona suele regresar de la experiencia con un mayor respeto por la vida, lo cual no sólo supone un aumento en su capacidad para percibir la belleza intrínseca de la vida sino también una acusada tendencia a permanecer atentos al momento presente. Simultáneamente, la preocupación por los sufrimientos y las dificultades del pasado y el temor hacia lo que nos deparará el futuro tienden también a disminuir. Como resultado de todo ello, quienes han atravesado una ECM suelen ser más capaces de vivir de un modo más pleno en el aquí y el ahora, desarrollando de manera natural una cierta frescura perceptiva, y ven fortalecida su atención hacia el entorno.

 

Estos sujetos también demuestran tener un mayor respeto por sí mismos en el sentido de que aumenta su autoestima. No estamos hablando, claro está, de que sean presas de ningún tipo de inflación egóica sino tan sólo que se muestran más capaces de aceptarse a sí mismos tal como son. En ocasiones, la persona atribuye este aumento de la autoestima a la tremenda sensación de afirmación que recibieron «de la Luz».

Quizás uno de los cambios más evidentes que acompaña a una experiencia cercana a la muerte sea el aumento de la preocupación por el bienestar del prójimo. Éste es un tema muy amplio e importante que presenta diferentes aspectos. Aquí resumiremos tan sólo algunas de sus facetas más importantes: una mayor tolerancia, una mayor paciencia y una mayor compasión hacia los demás y, especialmente, un aumento en su capacidad para expresar amor. Por consiguiente, después de atravesar una ECM, la persona se muestra proclive a subrayar la importancia del amor como un valor esencial de la vida; además, también parecen sentir el deseo de ayudar a los demás y demuestran tener, en suma, una mayor comprensión de los problemas humanos y una intuición más profunda de sus necesidades.

Por último, estos sujetos también presentan una aceptación incondicional hacia los demás, posiblemente porque pueden aceptarse a sí mismos de igual modo. Podríamos resumir todos estos cambios - que quizás no sean más que una manifestación del aumento de su capacidad de valoración general - diciendo que quienes han atravesado una experiencia cercana a la muerte muestran un mayor respeto hacia los demás.

Paralelamente, otro tipo de valores tienden, sin embargo, a declinar como ocurre, por ejemplo, con la importancia concedida a los asuntos materiales, el éxito personal y la necesidad de causar una buena impresión en los demás. Así pues, en términos generales, podríamos decir que las ECM tienden a intensificar los valores humanos en detrimento de la preocupación por el éxito material.

Estas personas muestran también una comprensión más profunda de la vida, especialmente en lo que respecta a sus facetas religiosas o espirituales. Por consiguiente, tienden a interesarse en su propio
autoconocimiento y parecen más proclives a participar en organizaciones, a leer y a comprometerse en actividades que apuntan hacia ese objetivo.

Las referencias que nos proporcionan los amigos íntimos y los familiares de estas personas tienden a corroborar la realidad de los cambios de conducta que experimentan.

No debe, pues, sorprendernos en absoluto que, en el terreno de la religión y la espiritualidad, también tengan lugar cambios de importancia. Por lo general, sin embargo, estos cambios tienden a seguir una pauta que bien podríamos calificar de universalista. Para definir esta orientación universalista será útil que analicemos, aunque sólo sea de un modo somero, los diferentes elementos que contribuyen a configurar el modelo espiritual a que se atiene la visión del mundo de quienes han experimentado una crisis de aproximación a la muerte.

En primer lugar, existe una tendencia a que el individuo se perciba a sí mismo de un modo más espiritual, aunque no por ello necesariamente más religioso. Ello significa que, si bien han experimentado un profundo cambio interior en su consciencia espiritual, este cambio no les conduce necesariamente a adoptar una conducta externa más religiosa. Suelen afirmar, por ejemplo, que se sienten más cerca de Dios que antes, pero los aspectos formales y externos del culto religioso parecen tener para ellos poca importancia.

Así mismo, también muestran una inclinación a creer de manera incondicional no sólo en que «la vida después de la muerte» es accesible a todas las personas sino que también suelen subrayar especialmente la convicción de que ésta no es una especie de vaga existencia post mortem, ya que en el momento de la muerte «la Luz» estará esperándonos a todos independientemente de nuestras creencias al respecto. Asimismo, estas personas también expresan una cierta propensión hacia las creencias reencarnacionistas.

Por último, después de atravesar una experiencia cercana a la muerte, las personas se muestran más abiertas hacia la noción que los estudiantes de las religiones comparadas conocen como «unidad trascendente de todas las religiones», la idea de que las grandes tradiciones religiosas del mundo entero comparten la misma visión trascendente de lo divino.

Mis propias investigaciones - así como las de otros colegas (Greyson, 1983; Kohr, 1983)- tienden a corroborar la hipótesis de que las ECM parecen también desarrollar la sensibilidad psíquica del individuo. Así, quienes han atravesado una ECM afirman tener más experiencias telepáticas y clarividentes, más experiencias precognitivas (especialmente en los sueños), una mayor consciencia de las sincronicidades, más experiencias extracorporales y, en general, una mayor sensibilidad hacia lo que los parapsicólogos denominan «estados de consciencia inductores de "psi" (es decir, estados psicológicos que parecen favorecer la aparición de fenómenos psíquicos).


Después de haber revisado esquemáticamente cuáles son los principales efectos posteriores de las experiencias cercanas a la muerte, tendremos que disponer de un contexto coherente que nos sirva para organizarlas. Creo que es posible - e incluso plausible – afirmar que las experiencias cercanas a la muerte desempeñan un papel fundamental como catalizadores del desarrollo personal. En especial, parece que las ECM sirven para promover el despertar y el crecimiento espiritual del individuo debido a su poder para impulsar a la persona a un estado trascendente de conciencia cuyo impacto sobre la mente del individuo es capaz de activar una especie de «programador interno» universal de los potenciales superiores del ser humano. En cada uno de nosotros parece existir un núcleo espiritual latente que sólo puede manifestarse mediante un estímulo lo suficientemente poderoso. Las experiencias cercanas a la muerte tienden, ciertamente, a propiciar una transformación espiritual radical en la vida del individuo que afecta a su propia imagen, a sus relaciones con los demás, a su visión del mundo y de la vida y también a su funcionamiento psíquico y psicológico. Pero ¿acaso todos estos cambios - por más profundos que puedan ser - tienen alguna incidencia en la evolución del ser humano y en la transformación del planeta?.

Implicaciones de las ECM con respecto a la evolución del ser humano y la transformación Planetaria,hay muchas Teorías y bueno muchos son los médicos que también estudian y investigan sobre que hay de cierto o no en las ECM,lo que si es cierto es que hay muchos testimonios que así lo afirman que son verdad,pero que aun quedan muchos misterios a su alrededor,Pero no todo es dicha en este mundo, y se ve que tampoco en el otro. Al cabo de unos instantes observa como delante de él se sitúa una especie de pantalla panorámica y, en cuestión de décimas de segundo, toda su vida recién terminada pasa ante sus ojos. Y no precisamente en modo resumido; toda su vida al completo, incluyendo hasta los detalles más banales, pequeños y olvidados.

En esos momentos, la persona siente como si él mismo estuviese juzgando de alguna manera sus propios actos, y se da cuenta además de que otorga mucha menos importancia a las acciones que en vida consideraba dignas de premio y de que, por el contrario, se fija más en todo aquello que hubiese preferido no revisar. De todos modos no se siente observado y reprobado; se trata más bien de una sensación de autoexámen interior para ayudarle a sacar unas conclusiones sobre su existencia anterior.

La pantalla se retira y vuelve a encontrarse rodeado de esa luz que se extiende hasta el infinito. Llega un momento en el que siente la presencia de una gran energía, de algo superior a él, que le observa amorosamente y con quien quiere comunicarse, pero justo cuando se dispone a hacerlo o ha empezado, nota de nuevo una fuerza parecida a la que le había llevado allí y que le arrastra suavemente hacia atrás.

La persona intenta luchar de algún modo contra aquella atracción que intenta sacarle de aquel maravilloso paraíso de amor, pero todo es en vano. La fuerza que tira de él le lleva de nuevo hacia el túnel por el que vino y el viaje de retorno comienza. El sujeto de la experiencia se siente desolado, porque empieza a comprender lo que sucede: no puede quedarse porque parece ser que no ha llegado su momento, que ha habido algún error y que su vida debe continuar en la Tierra.

Testimonios:

GRIGORIEVICH RODONAIA

El georgiano Grigorievich Rodonaia fue atropellado y dado de por muerto. Lo llevaron a la morgue, en donde permaneció hasta que se le practicara la autopsia. Tres días después cuando el forense comenzó a trabajar con el escapelo, Rodonaia abrió los ojos. El médico los cerró y continuo su trabajo, pero los párpados se abrieron nuevamente. Rodonaia estaba vivo. Sin dudas es un hecho sorprendente, pero no tanto como la historia que relató más tarde la víctima. Mientras estuvo "muerto" fue arrastrado a un mundo de luz sin leyes físicas. Viajaba alrededor del mundo y a través del tiempo, veía a través de las paredes y leía la mente de las personas.

ELSA BALLESTEROS :

El 15 de mayo de 1971, ingresa a la clínica San Blas de Caracas, víctima de un accidente automovilístico, la joven Elsa Ballestero de 21 años, la misma se encontraba en un cuadro realmente delicado, fracturas de cráneo, clavícula y en tres partes el fémur, inmediatamente fue sometida a una intervención quirúrgica. A los diez minutos de comenzada la operación, sufre un paro cardiorrespiratorio que le produce la muerte, los médicos intentan por todos los medios posibles hacerla reaccionar con masajes directos al corazón y respiración boca a boca.

Este esfuerzo extremo, que dura 2 minutos da sus frutos, recuperan a la joven que finalmente fue operada con bastante éxito. Una semana después de ocurrido el accidente, Elsa recupera el conocimiento y muestra síntomas de mejoría, pasan los días y recupera el habla. Una semana después pide hablar con él médico que la atendió en el quirófano para contarle algo que no podía sacarse de su cabeza.

Elsa comento al médico que un momento dado comenzó a sentirse muy aliviada de los dolores del cuerpo, hasta llegar al punto de sentir placer, en ese momento vio al equipo de médicos atendiendo a un cuerpo realmente lastimado; describió exactamente como estaban vestidos en el quirófano y el número de médicos y enfermeros que llegaba a ocho; de pronto y como si fuera una película en blanco y negro paso a gran velocidad lo que le pareció, fueron los momentos más alegres de su vida; cuenta Elsa que hasta ese entonces no entendía nada, luego de esto pudo ver a lo lejos una luz muy potente junto al sonido de algo que parecía música pero que no podía describir, la única intención era la de ir hacia ella, "era como si un gran imán me empujara hacia ella".

Pero al estar apunto de tocarla, una horrible sensación de tristeza y melancolía la rodeo y pudo ver que la persona que estaba siendo atendida en el quirófano era ella, comenzó a sentir nuevamente un dolor intenso y gran desesperación. Eso fue lo último que recuerda de ese momento.

Elsa Ballesteros, se recupero tras un año de rehabilitación y cuidados, siempre recordó el incidente hasta su muerte el 15 de mayo de 1989, justo la misma fecha de su accidente 18 años después.

Fuente: Aquí.

Otras: 1, 2, 3.

Articulo realizado y enviado por Laura López, miembro de Universo Prohibido.

 

6 Comments:

At 26 septiembre, 2010 18:36, Blogger Manuel Carmona said...

Aluciante lo que puede hacer la mente. En sueños, también despliega todo su pontencial, volamos, etc.

 
At 20 enero, 2011 15:42, Blogger Laumel said...

Hola. He encontrado este blog curioseando por google, me he suscrito porque me han llamado la atención varios post que habeis publicado.
Espero que, si teneis un momento, os paseis por mi blog y curioseeis algunas de mis entradas que son bastante parecidas a las vuestras en cuanto a la temática.

He decidido comentar este post porque me ha llamado mucho la atención los testimonios, además de que es un tema que me ha inspirado para una nueva entrada ya que siempre que hablamos de la muerte aludimos a cuestiones del alma, la luz que inspira tranquilidad y felicidad, es decir, elementos que por alguna razón siempre están relacionados con la religión.

Bueno para acabar, os felicito, por vuestro trabajo. Hasta luego.

 
At 05 marzo, 2011 00:48, Anonymous Anónimo said...

hola. Es alucinante lo que puede ser al fin y al cabo la mente humana. yo personalmente si creo que hay algo mas despues de la muerte. En el mundo q vivimos yo creo que es algo temporal y lo que nos vendra en un futuro sera algo eterno, pero profesionalmente que me dedico al mundo de la sanidad y me temo que en algunos aspectos el cerebro juega un papel importante en esas alucinaciones.Noobstante insisto yo si creo que hay algo mas, se deberia seguir estudiando he investigando la mente humana ya que estoy seguro que desconocemos todos nuevas zonas del cerebro sin descubrir. De todas formas felicito a los investigadores que estan con esta investigación. ENHORABUENA

 
At 30 mayo, 2012 08:18, Anonymous Anónimo said...

yo..tuve una exeriencia..si les interesa puedo contarselas,soy de Argentina..y esto me paso hace casi 2 años y aun no se si es verdad,m gustaria saber mas detalles d experiencias con la muerte,en las q he leido me siento identificada en algunas,alguien podria decirme donde puedo leer mas sobre esto???gracias Gbriela. sa_hi27@hotmail.com

 
At 04 diciembre, 2013 20:12, Anonymous Anónimo said...

Hola
Yo encuentro esta informacion demasiado interesante, puesto que mientras la mayoria de nosotros, nos centramos en hacer cosas muy cotidianas tal vez y no vemos mas alla de nuestro circulo social o laboral mientras que a su vez otras personas estan investigando este tipo de fenomenos a los que no se les encuentra a veces una explicacion cientifica convincente, como por ejemplo el de las piedras en el Valle de la Muerte en Estados Unidos que son piedras que tienen una significativa diferencia de masas y se mueven por si solas a un ritmo paralelo en diferentes direcciones.

 
At 30 junio, 2014 02:05, Anonymous Anónimo said...

Yo pienso que si hay algo luego de morir y que vemos algo maravilloso nada mas que es como con los sueños, pero todos recuerdan lo mismo, salvo que lo demas , lo que hay a travez de esa luz y ese tunel no lo recordamos como es , al despertar lo recuerdan como cuando nos despertamos de un sueño en la noche, es eso lo que es morir realmente me gustaria que todo fuera cierto yno que dejemos de existir, eso seria triste, Dios existe y su amor nos llega a todos, el no dejaria que dejemos de existir, pero para eso hay que aceptarlo , aceptar que existe y que su amor nos llega :D

 

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