26 febrero 2007

Sobrevuelo en el Polo Sur



La intrépida nave espacial Ulises se prepara para una peligrosa misión: estudiar el polo sur del Sol.




Hace menos de cien años, el Polo Sur de la Tierra era un terreno de misterio absoluto. Los exploradores realizaban enormes esfuerzos para llegar allí, enfrentándose al escorbuto, al viento, a la desorientación, y a un increíble frío cuasi-marciano. Hasta que Roald Amundsen y Robert F. Scott llegaron al polo en 1911 y 1912, éste era un sitio desconocido.



La situación es casi la misma hoy, pero en el Sol.


"El polo sur del Sol es un territorio inexplorado", comenta el físico solar Arik Posner, de la Oficina Central de la NASA. "Apenas podemos verlo desde la Tierra y la mayoría de nuestras naves espaciales dedicadas al estudio del Sol están ubicadas sobre el ecuador solar desde donde la visión de las latitudes más altas es limitada".




Sin embargo, existe una nave espacial que puede viajar por los polos del Sol: Ulises, una misión conjunta de la NASA y la Agencia Espacial Europea. Y este mes Ulises se encuentra haciendo un sobrevuelo singular sobre el polo sur.



"El 7 de febrero, la nave alcanza una latitud heliográfica máxima de 80°S —casi directamente sobre el polo sur", indica Posner, quien es el Científico del Programa Ulises para la NASA.
Derecha: Ulises, impresión artística. Crédito: David Hardy/ESA.


Los físicos solares están encantados. Ulises había volado sobre los polos del Sol dos veces solamente (en 1994-95 y en 2000-01). Los sobrevuelos fueron breves, pero duraron lo suficiente como para comprobar que los polos son lugares extraños e interesantes.


Tome en cuenta lo siguiente:


1. El polo norte magnético del Sol sobresale por la parte sur del Sol. Magnéticamente, ¡el Sol está de cabeza!.



"La mayoría de la gente no lo sabe, pero lo mismo sucede aquí en la Tierra", afirma Posner. "Nuestro polo norte magnético sobresale por el Polo Sur geográfico."


Magnéticamente, la Tierra y el Sol tienen mucho en común. "Tanto los polos magnéticos del Sol como los de la Tierra están en constante movimiento, y ocasionalmente dan una vuelta completa, en cuyo caso N y S intercambian sus posiciones." Esta vuelta tiene lugar cada 11 años en el Sol, en sincronización con el ciclo de las manchas solares. En la Tierra, esto sucede cada 300.000 años, más o menos en sincronización con... ¿qué? Nadie lo sabe. "El estudio del campo magnético polar del Sol puede darnos algunas pistas acerca del campo magnético de nuestro propio planeta."




2. Existen agujeros sobre los polos solares —"agujeros coronales". Estos son lugares donde el campo magnético solar se abre y permite que el viento solar escape. "Al volar sobre los polos del Sol, un flujo caliente de protones y electrones transportados a millones de kilómetros por hora dan de lleno en la cara", afirma. Ahora mismo, Ulises está experimentando y estudiando este viento polar.



(Nota: la Tierra tiene un agujero polar también —el agujero de ozono. La química del agujero de ozono no se relaciona en absoluto con la física magnética de los agujeros coronales pero, dice Posner, "es interesante que tantos polos parezcan tener agujeros".)


3. El campo magnético polar del Sol permite la salida del viento solar, pero también permite el ingreso de los rayos cósmicos galácticos. ¿Podría el espacio ubicado por encima de los polos del Sol ser un lugar en donde podamos obtener muestras de materia interestelar sin necesidad de abandonar el Sistema Solar? "Eso es lo que pensábamos antes de nuestro primer sobrevuelo polar, en 1994", recuerda Posner. "Pero nos equivocamos. Algo mantiene a los rayos cósmicos fuera de las regiones polares del Sol. El sobrevuelo actual nos ofrece una oportunidad para investigar dicho fenómeno."


4. Otro misterio: según pruebas reunidas en sobrevuelos anteriores, existen diferencias en las temperaturas de ambos polos solares. "No estamos seguros de por qué debería ser así", dice Posner, "y estamos impacientes por saber si todavía éste es el caso". Al sobrevuelo de este mes en el polo sur seguirá un sobrevuelo en el polo norte a principios de 2008, lo que permitirá una comparación directa entre norte y sur.

Arriba: El agujero coronal del polo sur del Sol. El viento solar fluye hacia afuera de la región oscura en esta imagen UV en color falso. Crédito SOHO.


En cierto sentido, la nave espacial Ulises se parece más a Richard E. Byrd que a Amundsen o a Scott. En noviembre de 1929, Byrd voló sobre el Polo Sur de la Tierra en un aeroplano trimotor Ford llamado Floyd Bennett. El avión apenas ganó la altitud suficiente para sobrevolar la meseta polar alta, evitando algunas cimas montañosas y glaciares por sólo unos cuantos cientos de pies. Tan cerca del polo magnético, las brújulas no servían para determinar la posición geográfica y existían pocos puntos de referencia en la blanca expansión allí abajo. No obstante, consiguió guiar el avión directamente hacia la latitud de 90° S.



Como Byrd, Ulises es un aviador. "Este mes la nave espacial se encuentra flotando a 300 millones de kilómetros (2 unidades astronómicas) por encima de la región 'Antártica' solar. Esa es una distancia segura y constituye un buen lugar para tomar muestras de los vientos polares del Sol y de sus campos magnéticos."


A la larga, sin embargo, a Ulises le sucederá lo mismo que a Scott, quien escribió poco antes de que su grupo pereciera de frío: "Si hubiésemos sobrevivido, yo hubiera tenido una historia para contar acerca de la audacia, la resistencia y el valor...". Ellos llegaron al Polo Sur persiguiendo memorablemente a Amundsen, pero nunca regresaron de allí. Ulises tampoco regresará, sino que perecerá en el frío del espacio cuando fallen sus fuentes de energía interna.


Para honrar la herencia en común de la exploración, la Dirección de Misiones Científicas de la NASA dedica sus esfuerzos durante el sobrevuelo del polo sur a Roald Amundsen, Robert F. Scott y Richard E. Byrd.




Fuente: Aqui.

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